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miércoles, 16 de septiembre de 2015

LAS FIESTAS PATRIAS

15 de septiembre. Este día los mexicanos solíamos celebrar el aniversario de nuestra independencia. Y digo decíamos porque desde hace ya muchos años no hay nada que celebrar. Cuando yo era joven todavía se llenaba el Zócalo de la ciudad de México por gente que iba genuinamente a echar desmadre, a aventar huevos con confeti, a dar el Grito junto con el presidente, sin importar lo impopular que fuera éste. Ese día todo se olvidaba. Había que celebrar. En cada plaza del país ocurría lo mismo.

Pero desde la trágica época de Felipe Calderón, eso se acabó. La gente dejó de acudir al Zócalo capitalino y el gobierno comenzó a llenarlo con acarreados. Calderón lo llenaba con soldados y sus familias. Peña Nieto lo llena con burócratas. Y lo sé porque viví varios años en el centro, a tres cuadras del Zócalo. Así que lo vi, por lo que pido que no me contradigan.

La ceremonia del Grito se ha convertido en una farsa. El Presidente finge que todo está bien, los medios de comunicación le hacen segunda y algunos burócratas acarreados desde el Estado de México bajo la amenaza del despido u otras sanciones administrativas, fingen que están disfrutando de la fiesta. Pero la fiesta hace tiempo que se acabó.

Aun recuerdo cuando la entrada al Zócalo era libre. Podías ir con tus banderas, tu confeti, tu sombrero (entre más grande mejor), tus bigotes falsos y, lo mejor de todo, con tu familia y tus cuates. Ahora hay policías por todos lados que te revisan hasta las calzones antes de entrar. Catean hasta a los niños. Todo está prohibido: los palos de las banderas, los paraguas, los huevos con confeti,... Hay francotiradores en las azoteas de los edificios que rodean al Zócalo, y en el colmo de la ignominia, este año cercaron la plaza con una barda de metal como si fuera una especie de corral. ¡Y todavía pretenden hacernos creer que todo está bien!

¿Cómo va a estar todo bien si el gobierno le teme tanto al pueblo? Por que es evidente que México ya no quiere a su gobierno. Y no caigamos en la trampa de creer que sólo es Peña Nieto. No. México ya no quiere a su presidente, a su Congreso, a su Suprema Corte de Justicia, a sus gobernadores, a sus presidentes municipales, a sus Congresos locales, a sus policías, a sus soldados, a sus partidos políticos, a sus líderes sindicales, a sus medios de comunicación vendidos, a sus empresarios corruptos (si me falta alguien más pido disculpas, son tantos que uno pierde la cuenta).

Desgraciadamente, no lograremos un cambio real mientras permanezcamos divididos. Por eso el gobierno se empeña tanto en dividirnos. No atiende las quejas ciudadanas, obligando a los grupos que las presentan a manifestarse, sabiendo que eso va a provocar el rechazo de otro sector de la población. Los medios de comunicación se encargan de destruir con sus comentarios a todos aquellos que se oponen genuinamente al gobierno. Los partidos políticos "de oposición" fingen interés para que aun creamos que son de oposición. Y mientras tanto al país se lo está llevando la chingada.

En otra de sus burradas, Peña Nieto dijo en cierta ocasión que la corrupción en México era algo cultural. Pues no, señor, es algo institucional. Si un policía me detiene en la calle, le doy mordida por dos razones: por que sé que la va a aceptar y por que sé que si me lleva ante el Ministerio Público, en la mayoría de los casos sin haber hecho nada, me va a ir peor. ¿Eso es cultural? En el juzgado hay que darle dinero al juez porque si nuestra contraparte ya le dio, pues ya valimos. Vaya, hasta hay que darle dinero al de las copias para que te dé las copias de tu expediente por las que ya pagaste.Y así nos podemos seguir con miles de ejemplos. Pero lo peor es la impunidad, el ver que se castiga a unos pocos funcionarios menores, que se sanciona al policía de la calle pero no al jefe que le exige una cuota diaria de mordidas.

De la crisis económica mejor ni hablamos. Yo tengo 44 años y soy generación de crisis. Desde que nací he escuchado que el país está en crisis. Y todas las generaciones que vinieron tras de mí están igual. El número de pobres aumenta día con día. ¡Pero tenemos al hombre más rico del mundo (a ratos) y a otros más en la "prestigiosa" lista Forbes!

Y para colmo, ahora la violencia. El narcotráfico desatado, el gobierno coludido con él, el ejército y la policía a su servicio, y los ciudadanos en el medio, poniendo los muertos y viviendo en el terror. Pueblos abandonados, refugiados por todos lados, familias fragmentadas, asesinatos todos los días, secuestros, desapariciones, extorsiones,...

Yo por eso decidí quedarme en mi casa el 15 en la noche. Y eso que ya no vivo en México. Me quedo por que ya me cansé de luchar. Me cansé de luchar contra un sistema tan cínico y contra un pueblo tan agachado. Por años estuve en las calles apoyando diferentes causas, la mayoría de las cuales acabaron por decepcionarme. Me manifesté y grité mueras a más de un presidente. Apoyé al PSUM y al PRD, a los Zapatistas y al Sindicato de Electricistas, a los maestros y hasta a los 400 pueblos, entre otros grupos más. Pero me cansé. No tiene caso luchar mientras México siga tan dividido, mientras el interés personal sea lo único que nos importe, mientras la mayoría permanezca indiferente, quejándose en privado pero callándose en público, resignándose a su suerte.

Y ya no digo más para evitar que me salga una úlcera. Si van a celebrar, les deseo que tengan un bonito festejo, aunque no entienda su celebración.



lunes, 15 de junio de 2015

LOS PADRES DE LA PATRIA

Desde pequeños nos enseñan a reverenciar a nuestros héroes patrios. Sin embargo, si uno tiene un poquito de espíritu crítico (con un poquito basta) e interés por la historia, al poco tiempo comienza a dudar de las virtudes de esos hombres y mujeres que lo dieron todo por la patria, que no cejaron en su lucha por lograr sus metas, las que siempre eran las mismas de todos nosotros los mexicanos. En fin.

En mi caso particular, hubo un héroe que nunca me cayó del todo bien y que, a mi juicio, le robó el título a otro que, aunque también reconocido, se lo merecía más. Se trata, nada más y nada menos (y con el perdón de todo el respetable patriotero y nacionalista), que del Padre de la Patria, don Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor (el cura Hidalgo para los cuates). De acuerdo con la versión oficial que se nos repetía hasta el hartazgo, a este buen señor le debíamos los mexicanos lo felices que éramos siendo independientes de la malvada España. Junto con otro grupo de héroes menores, como Ignacio Allende, Ignacio y Juan Aldama, Mariano Abasolo y otros más, se levantó en armas al grito de "¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva yo! ¡Viva mi compadre Allende! ¡Viva Aldama que me cae medio mal pero aquí está!¡Vivan las reformas de Peña Nieto!¡Viva México, ca...!" y mientras tocaba una campana comenzó a pelear por darnos patria y libertad. Es tan malo nuestro sistema educativo que no dudo de que más de un escolar así se imagine el episodio, mismo que es llamado con orgullo, el Grito de Dolores (¿y quien en su sano juicio no daría un grito si tiene fuertes dolores?).



Pero la realidad es otra. Si analizamos seriamente la serie de eventos que lanzaron a la lucha a Miguel Hidalgo nos daremos cuenta que la versión oficial, como en el caso de Ayotzinapa, no se sostiene por ningún lado.

Hidalgo era miembro de un grupo social de élite: los criollos (descendientes de españoles nacidos en América). Junto con otros criollos estaba conspirando para lograr una mayor autonomía o incluso la independencia de la Nueva España, aprovechando que la metrópoli española tenía serias dificultades con Napoleón, quien en un arrebato de locura había decidido invadirla, lo que fue quizá el peor error de su carrera militar y política. Sin embargo, la conspiración fue descubierta. Se dice que la esposa del corregidor de Querétaro, doña Josefa Ortíz de Domínguez, que también estaba metida en el asunto conspirativo, alcanzó a mandarle un recado a Allende (otro de los involucrados) desde su encierro domiciliario. Allende recibió el mensajito en San Miguel (ahora San Miguel Allende) por la noche y corrió a Dolores (ahora Dolores Hidalgo), donde despertó al buen don Miguel Hidalgo para informarle de lo ocurrido. Ya era de madrugada y al cura no le gustaba madrugar, pues era bastante parrandero. Así que con la cruda del día anterior, tan sólo atinó a decir que ya era llegado el momento de "ir a coger gachupines" (y no sean malpensados, no se refería a eso que imaginaron), para después tocar las campanas que llamaban a misa, y cuando la gente del pueblo y sus alrededores se reunió en el atrio, salir de la iglesia para echarles todo un discurso digno de candidato priísta de los cincuentas (es cruel hacerle eso a la gente a las cinco o seis de la mañana), para terminar gritando: "¡Viva Fernando VII y muera el mal gobierno!". Es decir, viva el rey de España y muera el gobierno novohispano. Bonita forma de comenzar la independencia, gritando vivas a un rey al que los mismos españoles llaman "el rey felón" y que fue uno de los peores que tuvo ese país.

Lo que sigue a continuación todo mundo lo sabe, aunque nos lo pinten bonito. Tras juntar a un nutrido grupo de hombres que se le unieron más por la posibilidad del saqueo o por sed de venganza (en muchos casos justa) contra las clases dominantes, inició un recorrido por diversos pueblos y ciudades de la zona centro del país que más que una lucha por la independencia parecía la Caravana de la Muerte organizada por Pinochet en Chile. A donde llegaban Hidalgo y los suyos, los españoles eran masacrados. Por eso no extraña que al aproximarse a Guanajuato, éstos, junto con los criollos, se encerraran en la Alhóndiga de Granaditas, temiendo seriamente por sus vidas, pues las tropas de Hidalgo y Allende no distinguían entre españoles y criollos y a todos los mataban por igual. Y dicho y hecho. Cuando tomaron el edificio, la matanza fue de antología.

Todo esto provocó que Allende, Abasolo y los Aldama comenzaran a distanciarse de Hidalgo, pues no estaban de acuerdo con semejantes masacres. Probablemente Hidalgo tampoco, pero con tal de conservar el mando de sus tropas, no se oponía a ello. El enfrentamiento entre Hidalgo y Allende llegó a ser tal, que el último trató de envenenar al primero (episodio que por razones obvias no nos enseñan en la escuela). Es decir, un héroe de segunda como Allende trató de matar a uno de primera como Hidalgo (y es que eso es lo peor, tenemos héroes de primera y héroes de segunda). Sin embargo, rencillas aparte, ambos descansan ahora en la Columna de la Independencia.

Rara vez Hidalgo menciona la palabra independencia en sus escritos, y cuando lo hace es de una forma poco clara. Abolió la esclavitud (¡bien por él!) pero también se hizo llamar Su Alteza Serenísima y se rodeó de un grupo de guardaespaldas.

Cuando llega a las cercanías de la ciudad de México, tras derrotar a las escasas fuerzas españolas de Torcuato Trujillo, Hidalgo decide dar la vuelta y no tomar la capital. ¿El motivo? Pueden ser muchos. Hidalgo dijo que no lo consideró prudente y que temía ser derrotado. Yo creo que, en esos momentos, lo asaltó una duda fundamental. "Y si tomo la ciudad, capturo al virrey y gano la guerra, ¿qué voy a hacer?". Así que se retiró a Guadalajara y después, como todo el mundo sabe, emprendió una peligrosa marcha hacia el norte, siendo al fin capturado en Acatita de Baján (Coahuila) y fusilado en Chihuahua.

En mi humilde opinión, Hidalgo se lanzó a la lucha más por el temor a ser capturado por conspirador (en esos momentos los españoles que vivían en México no eran muy comprensivos con los criollos, y sí no que le pregunten a Primo de Verdad) que por un ideal independentista bien forjado. No sabía realmente lo que iba a obtener con su lucha y nunca se esforzó por tratar de organizar al país o tan siquiera a sus tropas. Su movimiento tan sólo sirvió para provocar temor entre la gente pacífica (no sólo entre españoles y criollos) y al final hasta perdió el suelo.

Caso contrario es el siguiente personaje. Al principio dije que Hidalgo le robó el título de Padre de la Patria (en mi opinión) a otra persona. Y no, no estoy pensando en Iturbide, que aunque reconozco que fue quien al final consiguió la independencia, sus motivos nunca me han parecido correctos ni loables. Estoy hablando de don José María Morelos y Pavón, quien tomó la dirección de la lucha armada tras la muerte de Hidalgo.

A diferencia de éste, Morelos tenía bien claro lo que quería: independizar al país y formar una nueva nación. Su ejército no fue el de un grupo de hombres dispuestos al saqueo y a la venganza, como el de Hidalgo, sino un grupo compacto de hombres convencidos de un ideal y entrenados para pelear, no para destruir sin sentido alguno. Claro que hubo excepciones, pero como siempre, éstas tan sólo confirman la regla. Morelos, quien también era cura, mostró sin embargo un talento militar innato del que Hidalgo carecía. Ello le permitió luchas por más tiempo contra los españoles.

Pero no solo eso. Morelos también mostró un talento político que Hidalgo nunca tuvo. Consciente de la posibilidad de triunfar, Morelos preparó todo para que el futuro país naciera organizado y no cayera en el caos. Para ello, junto con otros personajes más como López Rayón, Liceaga, Matamoros y Galeana, apoyó la creación de un Congreso Constituyente que, entre otras cosas, redactó la Constitución de Apatzingán (Michoacán) en 1814 y la primera Declaración de Independencia. Asimismo, se formó un gobierno con poder sobre todos los territorios ocupados por las tropas de Morelos. A diferencia de Hidalgo, Morelos se hizo llamar "Siervo de la Nación" y redactó una serie de principios políticos muy avanzados a los que simplemente llamó "Sentimientos de la Nación". Morelos fue siempre leal al Congreso, aunque al final eso significó su derrota definitiva, pues por protegerlo perdió a sus mejores hombres y su propia libertad. Y la verdad sea dicha, ese Congreso no siempre se mereció su lealtad.



En conclusión, Morelos hizo más por la causa de la independencia que Hidalgo. Pero entonces, ¿porqué no le damos a él el título de Padre de la Patria? Creo que no es complicado saberlo. El México que se formó en 1821, a pesar de la abolición legal de las castas, siguió siendo un México muy desigual y con un profundo sentimiento racista. Al caer Iturbide y ser fusilado, era necesario encontrar un nuevo héroe patrio. ¿Hidalgo o Morelos? Hidalgo era criollo, Morelos era mulato. ¿Se entiende por dónde voy? Los méritos de Morelos no contaban lo suficiente por su origen racial: tenía ascendencia negra. Así que el título de Padre de la Patria se lo ganó Hidalgo y Morelos tuvo que contentarse con un puesto segundón en el Panteón de Héroes Nacionales. Incluso, en el siglo XIX y buena parte del XX, Morelos solía ser pintado con una piel más parecida a la de un criollo que a la de un mulato. Había que ocultar su origen. El racismo es algo terrible. Si fuéramos justos, deberíamos invertir las cosas y mandar a Morelos a la primera fila, relegando a Hidalgo a la segunda.

Pero también hay que aclarar algo. Morelos fue un ser humano como cualquier otro y también tuvo sus defectos. Solía ser muy cruel con los prisioneros y fusiló a muchos de ellos, en ocasiones por simple venganza. Y aplica lo mismo para Hidalgo. Si bien tuvo muchos defectos, también tuvo algunas virtudes. Para mí, su mejor aportación a la causa independentista, fue el haber iniciado el movimiento al que después pudo unirse Morelos. Pero no más.

Así que ya lo saben: organicemos una marcha para Morelos reciba el título que merece: el de Padre de la Patria.




viernes, 12 de junio de 2015

FRAY SERVANDO TERESA DE MIER, UN PRÓFUGO REINCIDENTE

Todos conocemos a fray Servando Teresa de Mier. Y no me refiero a la calle que está en el perímetro del Centro Histórico de la Ciudad de México (aunque más de uno es lo único que sabe de fray Servando). La vida de este insigne luchador de nuestra independencia es mejor que cualquier novela de aventuras. Como ocurre muchas veces, la realidad supera a la ficción.

Originario de Monterrey, donde nació un 18 de octubre de 1763, este simpático muchacho cuyo nombre original era, nada más y nada menos, José Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra (sí, todo eso), a falta de algo mejor que hacer se metió a fraile dominico. De verdad que estaba aburrido.

Fray Servando Teresa de Mier

Tanto le afectó la vida en el convento que un buen día de 1794 decidió dar un sermón en el que aseguró que la virgen de Guadalupe no se le había aparecido a Juan Diego en los primeros años posteriores a la conquista. Según él, la historia verdadera era ésta: el apóstol santo Tomás había emigrado a América (sin papeles ni nada); el oficial de migración, incapaz de pronunciar correctamente su nombre, se lo cambió por el de Quetzalcóatl; tras establecerse en Tenayuca, comenzó la evangelización de los indígenas mexicanos, para lo cual contó con la ayuda de la de Guadalupe, que se le apareció para después dejar su imagen plasmada en su capa, cambiando su nombre por uno más sencillo de pronunciar: Tonantzin. En otras palabras, la aparición y la imagen eran 1760 años más antiguas y los indígenas eran cristianos desde mucho antes de que llegaran los españoles. Fray Servando me cae bien, pero o estaba borracho o tenía un desconocimiento absoluto del maravilloso mundo prehispánico. Esto echaba por tierra los fundamentos teológicos de la conquista española y, por ende, a los españoles no les gustó nada.

Santo Tomás

Dicho sermón le costó la cárcel y fue enviado a San Juan de Ulúa para, desde ahí, ser embarcado rumbo a España, donde debía cumplir su condena. Su destino final era el convento de Las Caldas, en Cantabria. Y aquí comienza su vida aventurera. Como un Chapo cualquiera, fray Servando se consiguió un martillo y un cincel con los que consiguió romper los barrotes de su celda y escapar. Pero así como era hábil para escapar era bastante torpe para esconderse. Lo capturaron de nuevo y lo enviaron a otro convento en Salamanca, pero en el camino huyó. Capturado de nuevo, lo recluyeron en el convento de San Francisco, en Burgos. Pero en 1801 volvió a escapar y en esta ocasión consiguió llegar a Francia, donde buscó refugio entre los revolucionarios. Como hablaba francés, consiguió trabajo como intérprete de un rico peruano que vivía en París. En la Ciudad Luz aprovechó para abandonar a los dominicos, pasándose al clero regular. Es decir, dejó de ser fraile para convertirse en sacerdote común y corriente.

Estando así las cosas, regresó a España y publicó un folleto en favor de la independencia mexicana. Obviamente acabó en la cárcel. De verdad que no tenía ningún sentido de la oportunidad. En esta ocasión lo enviaron a un reformatorio de los Toribios en Sevilla y, ¿a que no saben? ¡Se escapó! ¡Y fue capturado otra vez! Tras un año en el reformatorio sevillano, volvió a escapar y se refugió en Portugal.

Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de México

Cuando Napoleón invadió España, Servando decidió unirse a los que se oponían al francés. Se enlistó en el Cuerpo de Voluntarios de Valencia y participó en varios combates. Pero una vez más la suerte le jugó en contra y fue capturado por los franceses en Belchite. Pero eso no le preocupó en lo más mínimo, porque se volvió a escapar. A mí se me hace que había estudiado con Houdini, el famoso escapista. Llegó a Cádiz y consiguió que el gobierno español le diera una pensión por sus servicios, además de participar en las Cortes, como colaborador de los diputados novohispanos, que elaboraron la primera Constitución española. Aburrido de nueva cuenta, se trasladó a vivir a Londres. Justo a tiempo, para ya lo estaba buscando de nuevo la policía.

En la capital inglesa se reunió con Francisco Xavier Mina, un antiguo compañero de armas en la guerra contra los franceses, con quien decidió encabezar una expedición a México para luchar por la independencia tras la muerte de Morelos. Y aquí lo encontramos de regreso en 1817, tras haber turisteado un poco por los Estados Unidos, desembarcando en Soto la Marina, Tamaulipas, junto con los demás expedicionarios. Pero sus enemigos querían continuar el juego de captura y escapa, y lo capturaron, enviándole a Cofre de Perote, después a la ciudad de México (a la cárcel de la Inquisición) y por último a La Habana, donde consiguió escapar de nuevo en 1820 y como un balsero cualquiera llegó a Florida desde donde continuó viaje a Filadelfia.

Veracruz en el siglo XIX. Al fondo, San Juan de Ulúa.

Regresó a México en 1822, cuando ya se había consumado la independencia, aunque nadie le dijo que San Juan de Ulúa, ese fuerte que se encuentra frente a Veracruz, seguía en manos de los españoles, por lo que al llegar tan tranquilo al puerto jarocho fue capturado por los hispanos. Cuando estaba a punto de escapar, los españoles lo liberaron y le permitieron seguir viaje a la ciudad de México. Al llegar a la capital se opuso a la coronación de Agustín de Iturbide como emperador (en realidad, fue de los pocos que lo hicieron, pues muchos que después se rebelaron contra Iturbide, en su momento aplaudieron su elevación al trono), por lo que fue recluido de nuevo en el convento de Santo Domingo. Y como no podía ser menos, se escapó.

Pocos días antes de su muerte, organizó una fiesta para despedirse de sus amigos. ¡Era un tipazo! ¿Y saben dónde vivía? ¡En Palacio Nacional! Por fin, murió el 3 de diciembre de 1827, siendo enterrado en el convento de Santo Domingo. Toda una ironía. ¿Creen que ahí terminaron sus aventuras? Pues no, aun después de muerto, fray Servando siguió dando de que hablar. En 1861, con las Leyes de Reforma, el convento de Santo Domingo fue expropiado por el gobierno. Al comenzar las obras de demolición, se encontraron 13 momias, mismas que fueron presentadas como cadáveres de personas víctimas de la Inquisición colonial. Entre ellas estaba la de Servando. Como no tenían ni la más remota idea de que era él, su momia fue vendida a un empresario circense italiano, por lo que se dedicó a entretener europeos ociosos y morbosos por un tiempo indefinido. Cuando el gobierno se dio cuenta de su error, ya era demasiado tarde, pues la momia de Servando había desaparecido. Fue su último escape.

Aquí les dejo una tarea: ¿cuántas veces fue encarcelado y cuántas veces se escapó?

No hay duda de que la realidad supera por mucho a la ficción.

jueves, 16 de abril de 2015

CRIOLLOS CONTRA GACHUPINES. A DOS DE TRES CAÍDAS SIN LÍMITE DE TIEMPO

De todos es sabido que en los años previos a la Independencia mexicana, la confrontación entre los dos grupos que formaban la élite novohispana, es decir, los criollos y los gachupines, era intensa. Los criollos, a fin de cuentas descendientes de españoles, no podían entender que por el simple hecho de haber nacido en el continente americano no pudieran ejercer los cargos públicos más importantes del gobierno virreinal. Un criollo no podía ser virrey, presidente de la Audiencia u obispo, tan sólo síndico municipal y, en contadas ocasiones, gobernador de provincia o capitán de los ejércitos.

La Nueva España

Y especialmente les dolía porque ellos se sabían poseedores del poder económico. En efecto, los criollos eran los ricos del virreinato. Situación entendible, pues como hijos de españoles habían heredado la fortuna que sus padres habían amasado. Con ella podían comprar títulos nobiliarios a un rey siempre necesitado de dinero, pero por más que ofrecieran nunca podrían llegar a ser virreyes.

Fa
Familia criolla del capitán Pedro Marcos Gutiérrez

José María Morelos y Pavón
Palacio de la Inquisición
Como ya dije, se trataba simplemente de una guerra de élites. O más bien de una guerra fratricida. Padres contra hijos. Y cualquiera que haya visitado un Juzgado de lo Familiar, sabe lo complicado que pueden ser los pleitos entre consanguíneos, especialmente cuando hay herencias de por medio. Es como una guerra civil. Se tiran con todo y siempre afloran viejos resentimientos. Que si cuando éramos chicos tú me rompiste mi muñeca favorita, que si de adolescentes tú te burlabas de mí cuando se me llenaba la cara de barros, en fin, todas esas cosas que seguramente ya están recordando.

Y eso precisamente pasó entre los criollos y los gachupines. Se dieron hasta con la cubeta y se trataron como si fueran dos perfectos desconocidos. Una de las formas que tenían para demostrarse su odio recíproco era la utilización de versos burlescos impresos en forma de pasquines que se distribuían de forma anónima por las calles de la ciudad de México. Antes de continuar, hay que aclarar también que no todos los criollos estaban en contra de los gachupines ni todos los gachupines odiaban a los criollos. Tampoco exageremos.

Familia de gachupines

De antemano pido disculpas a l@s lector@s sensibles, pero sirva lo siguiente para demostrarles que en tiempos pasados también se utilizaban palabras ofensivas, así que olvídense de aquella frase que dice "esto no pasaba antes". Todo ha pasado antes y seguirá pasando después. Hay cosas que nunca cambiarán.

Esta lucha entre padres e hijos cobró especial fuerza en tiempos del virrey José de Iturrigaray (1802-1808), y una prueba de ello es el siguiente pasquín:

"¡Pobre América! ¿hasta cuándo
se acabará tu desvelo?
Tus hijos midiendo el suelo
y los ajenos mamando."

Los españoles no tardaron en replicar, y al poco tiempo apareció otro pasquín que, de acuerdo con don Artemio de Valle Arizpe fue financiado por los comerciantes del Parían. Así que tápenle los ojos a sus hijos pequeños o, por lo que más quieran, no lo lean en voz alta si hay menores presentes. Mejor mándenlos a jugar a su cuarto, al jardín, a la calle o a casa de sus primos. Conste que ya les advertí.


"En la lengua Portuguesa
al ojo le llaman "cri",
y aquel que pronuncia así
aquesta lengua profesa.
En la nación Holandesa
"ollo" le llaman al culo,
y así con gran disimulo,
juntando el "cri" con el "ollo"
lo mismo es decir "criollo"
que decir ojo de culo".


¿Qué, no se sonrojaron? Bueno, esperen a ver lo que les contestaron los criollos. Ahora sí mejor manden a la abuelita con sus nietos para que les haga compañía y no escuche lo que viene a continuación.

"Gachu" en Arábigo hablar
es en castellano "mula":
"Pin" la Guinea articula
y en su lengua dice "dar".
De donde vengo a sacar
que este nombre "gachupín"
es un "muladar" sin fin,
donde el criollo siendo culo
bien puede sin disimulo
cagar en cosa tan ruin".


José María Morelos y Pavón
Palacio de la Inquisición
No cabe duda que sentían un enorme cariño filial. Claro que no todos eran tan insultantes. Por supuesto que no. Había otros que, para las buenas conciencias de ayer y de hoy, hasta resultaban sumamente sacrílegos y cargados de venenos. ¿Habían escuchado alguna vez el "Padre Nuestro de los Gachupines"? Bueno, pues éste se publicó en 1776 por un "criollo americano" (es decir por un escritor anónimo) que hizo bien en omitir su nombre, pues en cuanto salió a la luz, la Inquisición, ese amado tribunal que velaba por el bien de todas las almas sencillas (nótese el sarcasmo), ordenó recogerlos y ofreció una recompensa a quien denunciara al autor. pero jamás apareció. Estos son los versos en cuestión:


            "Será dable que nos cuadre
          gente que por interés
          ha dejado en la vejez
          padeciendo al pobre.............Padre.
          Para dejar a su madre
          por cualquier trato siniestro
          es el gachupín muy diestro,
          pues para ellos si se acata
          ni hay más padre que la plata
          ni más ser que el reino.........nuestro.

          En vano son tus desvelos,
          perro, infame y mucho más,
          pues si en éste reino estás
          dices.....................que estás en los cielos.
          Si Dios tus malos anhelos
          destruyera provocado,
          fuera el reino desahogado
          de tantos perros obscenos,
          pues con tanto perro menos
          quedara.....................santificado.

          No hay en todo el reino un hombre
          a quien no tengáis acedo,
          ni criollo que os tenga miedo,
          por bravo que................sea tu nombre;
          ni hay hombre que no se asombre
          de vuestra avaricia atroz,
          tal que si uno, no habrá dos
          que avaros no sean de modo
          que a ellos quieran vaya todo
          y que nada...................venga a nos.

          ¡Oh Dios y Señor, no sé
          en qué estas cosas estriban!
          Si es tu voluntad que vivan
          aquí en.....................tu reino, hágase;
          pero sólo si diré
          que si la Real Majestad
          no ignorara en realidad
          lo que es esta gente fiera,
          ya todo el reino estuviera
          conforme a...................tu voluntad.

          Ninguno en la mar se emperra
          ni se engríen hasta llegar;
          o si como allá en el mar
          lo fueran..................así en la tierra;
          de su reino se destierra
          un gachupín sin recelo,
          por ser (se vienen en pelo)
          ricos, pues allá es notorio
          que están en el purgatorio,
          pero acá.................como en el cielo.

          No es viaje muy siniestro
          que hace este maldito enjambre,
          pues como están muertos de hambre,
          vienen en pos de..............El pan nuestro
          no hay perro que no sea diestro
          de éstos en la granjería,
          tratando con porquería,
          usuras; mas ¡qué me apura
          el que traten con usura,
          si es su pan.................de cada día!

          Esto digo y a más voy,
          y si algún agravio os hago
          y queréis darnos el pago,
          que sea breve,................dánosle hoy;
          y advertid que cierto estoy,
          y lo estamos a una voz
          todos, que si algún atroz
          caso sucede disforme,
          haciendo al Rey un informe
          nos vendrá...................perdón-a-nos.

          A ratos juzgo entre mí
          que quizá porque pecamos
          quiere Dios satisfagamos
          por......................nuestras deudas así;
          nunca de vosotros creí,
          según sois perros vosotros,
          que haya paz entre unos y otros,
          y está en que estáis muy alzados,
          soberbios y endemoniados,
          y no así...................como nosotros.

          Tal somos, que si os miramos
          desnudos y en aflicciones,
          ni aun nuestros propios calzones
          por cubriros.....................perdonamos;
          entre la plata nos criamos,
          de la cual sois poseedores,
          y tan crecidos favores
          bien debíais recompensar,
          y cuando no, confesar
          el que sois...................nuestros deudores.

          ¡Ea, gachupín! No te alejes
          a España porque tronaste,
          acá en las Indias buscaste,
          con que estáte.................y no nos dejes;
          y con que sólo reflejes
          lo rico de esta región,
          libre está tu inclinación
          ni aun siquiera de pensado
          de cometer tal pecado
          y de.......................caer en la tentación.

          ¡Oh, Dios mío! Ponnos en paz,
          y nuestras quejas acalla,
          líbranos de esta canalla
          y al reino no vengan.................más,
          ni vea por acá jamás
          ninguno de ellos, de quien
          jamás tenemos un bien;
          en fin,.......................líbranos de mal
          y de esta plaga infernal.
          Así sea, Señor,..................Amén."

Al final, los criollos ganaron esta singular lucha a tres caídas sin límite de tiempo. La guerra de independencia la comenzó un criollo (Hidalgo) y la terminó otro (Iturbide). En el ínter hubo mestizos, indígenas y mulatos que se estuvieron rompiendo el alma por la lucha y que, al final, no salieron bien parados. Una prueba de ello es, a mi parecer, el trato injusto que se le ha dado a Morelos. A diferencia de Hidalgo, éste sí sabía bien lo que quería con la lucha, y por ello a él le debemos los Sentimientos de la Nación, la creación del Primer Congreso, el apoyo a la redacción de un Acta de Independencia y, desde luego, de una primera Constitución, la Constitución de Apatzingán de 1814. A diferencia de Hidalgo, no sólo se preocupó por luchar, sino que también tuvo entre sus prioridades dotar a la futura nación de un marco legal y de gobierno que le permitiera funcionar una vez conseguida la independencia. Pero el destino, que suele jugar malas pasadas (especialmente cuando está disfrazado de envidias y celos) lo condenó a caer prisionero y ser pasado por las armas.


Una vez que triunfó la independencia, al criollo Hidalgo se le nombró Padre de la Patria, mientras que al mulato Morelos tan sólo se le dijo: "gracias por participar".