lunes, 13 de julio de 2015

HORACE DE VERE COLE, UN BROMISTA CONSUMADO

William Horace de Vere Cole (1881-1936) es sin duda uno de los más grandes bromistas que ha dado el mundo. Si a eso sumamos el hecho de que nació y creció en una sociedad tan conservadora y puritana como la sociedad inglesa de la época victoriana, pues más a su favor.

Desde joven, ya había mostrado un carácter excéntrico y teatral, además de un peculiar sentido del humor, que lo llevaba a gastar bromas en ocasiones muy pesadas. Y como además era muy rico, pues ya se imaginarán que recursos no le faltaban.

William Horace de Vere Cole

Dicen los que saben (aunque no siempre saben bien), que de pequeño hacía bromas a sus amiguitos acorde con su edad, es decir, pequeñas. Pero ya de joven decidió debutar en las Grandes Ligas del humorismo británico. En 1905, siendo estudiante de la prestigiosa Universidad de Cambridge, se enteró que el sultán de Zanzíbar (¿recuerdan aquella narración sobre la guerra más corta de la historia que publiqué aquí mismo, en el blog?), Sayyid Ali bin Hamud Al-Busaid, estaba de visita en Londres, y ni tardo ni perezoso se puso de acuerdo con los miembros de su pandilla para organizar una broma de antología. Junto con su mejor amigo, Adrian Stephen, y otros dos compañeros, Bowen Colthurst y Leland Buxton, viajó a Londres, desde donde mandó un telegrama al rector de la Universidad, anunciándole la visita del sultán, que tenía gran interés de conocer las instalaciones de la misma. Después se maquillaron, se disfrazaron con ropas exóticas y tomaron el tren de regreso a la Universidad, donde ya les esperaba un comité de recepción encabezado por el mismo rector. Stephen iba disfrazado de sultán, Cole de su traductor y los otros dos de sus sirvientes. El rector en persona les dio un tour por el campus universitario que tan bien conocían. Desde luego que ninguno de ellos hablaba árabe, pero eso no era problema, pues lo que hacían era lo siguiente: cuando el rector decía algo, el traductor (Cole) se lo repetía al oído al supuesto sultán, fingiendo que hablaba en árabe y el sultán, cuando quería decir algo, se lo decía al oído al traductor y este lo repetía en voz alta. Alguna costumbre exótica, habrá pensado el rector, quien incluso organizó un banquete con las autoridades locales. Pero entonces, una dama invitada al banquete y que había sido misionera en Egipto (es decir, hablaba árabe), quiso conversar con el sultán en su propia lengua. Los reflejos de Stephen y Cole fueron los que los salvaron del desastre. El sultán dijo algo al oído de su traductor y éste inmediatamente "tradujo" al inglés. El sultán solo hablaba con mujeres pertenecientes a su harén, así que si la distinguida dama quería platicar con él, primero tendría que pasar por ese requisito. Obviamente, la mujer, asustada de semejante proposición, desistió de su empeño platicador.

Universidad de Cambridge

Terminado el banquete, el sultán y su comitiva regresaron a Londres, tras ser despedidos en la estación del tren por el rector y las autoridades locales. Horas después, Cole y los suyos regresaban como si nada a la universidad. Días más tarde, el rector se enteró, por los periódicos de la capital inglesa, que el sultán nunca había viajado a Cambridge, pues el día de la supuesta visita, en realidad había estado con el rey de Inglaterra. Pero nunca consiguieron castigar a los responsables, pues Cole y sus amigos sólo confesaron ser los autores de la broma hasta que terminaron sus estudios y obtuvieron sus títulos profesionales.

Años después, en febrero de 1910. realizó la que fue su broma más sonada y que tuvo como blanco, nada más y nada menos, que a la conservadora y elitista Marina de Guerra Británica. Para empezar, alguien mandó un telegrama firmado por el subsecretario de Asuntos Exteriores, sir Charles Hardinge, al capitán del acorazado HMS Dreadnought, avisándole de la visita de varios miembros de la familia real de Abisinia (actualmente Etiopía) con la intención de conocer el barco, que se encontraba fondeado en el puerto de Weymouth. Junto con cinco amigos (Adrian Stephen, su hermana la futura Virginia Woolf, Guy Ridley, Duncan Grant y Anthony Buxton) partieron en tren desde Londres hacia el puerto en cuestión. Los últimos cuatro iban disfrazados como la familia real, mientras que Stephen actuaba como traductor, usando el nombre alemán de Herr kauffmann y Cole interpretaba a un funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores, llamado Herbert Cholmondeley, encargado de acompañar a los príncipes africanos. Al llegar a Weymouth ya les esperaba un recibimiento de gala, con banda de música, escolta y coche privado. En el buque los recibió el almirante sir William Henry May, comandante de la flota, quien les ofreció un gran recibimiento. Por error, en lugar de la bandera y el himno de Abisinia se utilizaron los de Zanzíbar, pero nadie lo notó, así que la broma continuó. La visita por el barco duró tres cuartos de hora, durante los cuales los supuestos príncipes hablaban en una curiosa mezcla de swahili, latín y griego que su traductor se apresuraba a traducir al inglés. Cuando algo les llamaba la atención, simplemente decían "Bunga, bunga". El almirante les ofreció un banquete, pero los príncipes declinaron y regresaron en tren a Londres. Días después, Cole envió fotografías de la visita al periódico Daily Mirror, confesando ser el autor de la broma. La indignación en la Marina fue mayúscula y se exigió castigo para los responsables. Sin embargo, éstos no habían cometido ningún delito tipificado en las leyes de esa época. Tan sólo la falsificación de la firma del subsecretario del Foreign Office en el telegrama que anunció su visita al barco, pero como ese había sido enviado cuando ellos seis ya estaban en el tren rumbo al puerto, no se pudo probar que ellos lo hubieran enviado.

El famoso barco

Se cree, asimismo, que algunos miembros de la Marina estaban coludidos, pues varios de los que estuvieron presentes conocían a algunos de los bromistas e incluso el comandante Willie Fischer, que era miembro de la comitiva del almirante May, era primo de Adrian y Virginia Stephen. Por otro lado, los seis bromistas pertenecían al llamado Círculo de Bloomsbury, un grupo de intelectuales británicos caracterizados por su rechazo hacia la sociedad victoriana y su puritana moral. Fue precisamente en el seno de este grupo en el que se gestó la broma del HMS Dreadnought, como protesta hacia la Marina. Por cierto, durante muchos años, los tripulantes de otros buques de guerra ingleses usaban las palabras "Bunga, bunga" para burlarse de sus colegas del Dreadnought.

Los príncipes de Abisinia. A la izquierda se encuentra Virginia Woolf y a la derecha Cole.

Otras de las bromas realizadas por Cole, con el tiempo se han convertido en grandes clásicos, e incluso son utilizadas constantemente por los programas televisivos de "cámara escondida". En una ocasión, se encontró en la calle a un viejo compañero de la escuela que ahora era parlamentario. Tras saludarlo efusivamente, deslizó con discreción su reloj en el bolsillo de su amigo. Tras despedirse, esperó a que éste avanzara unos metros y comenzó a gritar: "¡Al ladrón, al ladrón!", lo que hizo que acudiera un policía y se llevara detenido al asombrado miembro del Parlamento Británico. Ya en la comisaría, Cole confesó que todo había sido una broma, por lo que le pusieron una multa de cinco libras. Su amigo no volvió a dirigirle la palabra.

En otra ocasión comenzó a regalar entradas para una obra de teatro a la gente que encontraba por la calle. El único requisito es que tenían que ser calvos y prometer acudir a la función si sombrero. Cuando el teatro se llenó, poco antes de la función, los miembros de los palcos pudieron observar como los calvos, situados en asientos previamente seleccionados por Cole en la parte baja del teatro, formaban con sus cabezas descubiertas una palabra obscena.

Otro clásico fue cuando fingía ser topógrafo y le pedía a un peatón que le detuviera el extremo de una cuerda para realizar una medición.  Luego, doblaba la esquina y hacía la misma petición a otro amable transeúnte y se iba, dejando a las dos víctimas agarrando ambos extremos de la cuerda. Un día se encontró con una cuadrilla de obreros municipales que estaban esperando a su capataz, y los convenció de que era un alto cargo del ayuntamiento. Los llevó a Piccadilly Circus, en pleno centro de Londres, y los hizo cavar una zanja en mitad de una de las calles más transitadas de la capital, obligando a desviar el tráfico. Las autoridades tardaron varias horas en averiguar que nadie había ordenado cavar aquel agujero.



Aprovechando su parecido físico con el entonces líder del partido laborista y futuro Primer Ministro Ramsay MacDonald, improvisaba discursos callejeros en los que atacaba las políticas que el verdadero MacDonald defendía y defendía a las que éste atacaba, dejando a la gente muy confundida. Otras veces se disfrazaba de obrero y solicitaba la ayuda de la policía para cortar el tráfico en alguna calle, con la excusa de que se iba a llevar a cabo algún trabajo urgente. También conducía llevando a su lado un maniquí con el que fingía discutir para luego arrojarlo a la calle. Y en una ocasión condujo un rebaño de vacas a través de Picadilly hasta Leicester Square, donde celebró un picnic rodeado por ellas.

Picadilly Circus

En 1919 se casó con una rica heredera irlandesa y se fue de viaje de luna de miel por Italia. Estando en Venecia, decidió organizar una de sus célebres bromas. Una noche se escapó del hotel sin decirle nada a su mujer y contrató a un barquero que lo llevó a tierra firme, donde compró una gran cantidad de estiércol de caballo. De regreso a Venecia con su carga, la vació y distribuyó por toda la Plaza de San Marcos, provocando un grave escándalo cuando, al día siguiente, los venecianos madrugadores se encontraron con semejante espectáculo, pues en la ciudad no había caballos.

Por fin, tras dos matrimonios y varios negocios fracasados, William Horace de Vere Cole murió en París en 1936, en la más completa ruina. Murió pobre, pero disfrutó de la vida hasta el último momento.

viernes, 10 de julio de 2015

LOS PRIMEROS COMBATES AÉREOS DE LA HISTORIA

Actualmente sabemos que los aviones de guerra más modernos van equipados con armas sumamente sofisticadas. Misiles nucleares capaces de dar en un blanco que se encuentra a muchos kilómetros de distancia, misiles que se disparan cuando tienen detectado a su blanco, para así no fallar, entre otras lindezas más, fruto del más macabro ingenio humano.

Cuando vemos películas de la Segunda Guerra Mundial, resultan muy entretenidos los combates aéreos, en los que hábiles pilotos hacen gala de su valentía, persiguiendo a sus rivales con impresionantes maniobras aéreas. Y lo mismo ocurre en la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, en esta última, que fue donde se estrenaron los aviones como nueva fuerza militar, los combates aéreos, tal y como ahora los vemos, sólo fueron posibles hasta la segunda mitad del conflicto. En efecto, en los primeros momentos de éste, los aviones eran aparatos que apenas se estaban comenzando a desarrollar y que estaban muy lejos de ser lo que serían al final de la guerra.



Al iniciar ésta el 28 de julio de 1914, los aviones eran poco más o menos que un arma experimental. Al principio eran utilizados tan sólo como observadores, pues al estar en las alturas, proporcionaban una excelente visión del campo enemigo. El problema es que, después del susto inicial para muchos soldados que nunca habían visto un aparato que volara (recuérdese que, como siempre ocurre, los soldados provenían en su mayor parte de los estratos más pobres de la sociedad), los disparos hechos desde tierra tumbaron a más de un avión vigía, pues tampoco es que volaran muy alto. Esto se debía a que en aquel entonces las cabinas no estaban presurizadas, sino que el piloto y su copiloto (cuando se trataba de un biplaza) iban al aire libre, por lo que no podían elevarse demasiado bajo riesgo de perder el conocimiento por falta de oxígeno.

Así que se comenzó a buscar una forma de defender los aviones y de convertirlos, además, en arma de ataque. Pero como siempre, los principios fueron muy curiosos. En los primeros momentos, se les dio a los pilotos una bomba que tenían que llevar en el regazo, para soltarla, de forma manual, sobre el objetivo. Una tarea peligrosa que, además, muy rara vez daba en el blanco.

Por otro lado, se comenzó a permitir que los pilotos llevaran consigo cualquier cosa que les sirviera para atacar o defenderse de otros aviones. Comenzaron entonces a cargar con rifles y pistolas o cualquier objeto contundente que se pudiera arrojar al enemigo. Así, en agosto de 1914 el teniente inglés W. R. Read lanzó su pistola descargada contra la hélice de un avión alemán. Obviamente no le dio. Pero su honor quedó satisfecho.

4346999_original
Uno de los primeros aviones bombarderos

En caso de combate aéreo, los pilotos tenían que arreglárselas como podían, y así, algunos cargaban incluso con piedras, ladrillos y hasta granadas de mano o pistolas de bengalas. ¿Se imaginan un combate a ladrillazos en el cielo? ¡Pues los hubo! Yo creo que en esos casos los que más sufrían eran los que estaban en tierra, pues lo más seguro es que los ladrillos o las piedras, en lugar de impactar al avión enemigo, se fueran derechito a tierra.

Un copiloto británico se prepara para lanzar una bomba
La precisión era impresionante

Pero ya en el colmo, el piloto ruso Alexander Kazakov, imitando a los antiguos piratas, llevaba con él un garfio atado a una cuerda con el cual intentaba enganchar a sus enemigos. No cabe duda de que el ingenio humano no tiene límites. Desde luego, aprovechando que no tenían una cabina cerrada, era muy frecuente que los pilotos volaran cerca de su enemigo para lanzarle insultos a hacerle señas obscenas. ¡En la guerra y en el amor, todo se vale!

Copiloto británico con una pistola de bengalas, también utilizada para disparar contra los aviones enemigos


Por fin, a alguien se le ocurrió instalar una ametralladora en los aviones. Claro que al principio su uso era muy complicado, especialmente si se trataba de un avión monoplaza (es decir, con un solo tripulante), pues entonces el piloto tenía que jalar unos cordones para disparar las ametralladoras a la vez que controlaba el avión. Otro problema era encontrar el lugar idóneo para instalar la ametralladora. Cuando se puso al frente, más de una hélice quedó destrozada. Cuando se puso atrás (manejada por el copiloto), más de una cola de avión quedó destrozada. Y en ambos casos, el avión se caía.

Ilustración de Xurxo Vázquez para el libro ¡Fuego a discreción!
Ilustración de Xurxo Vázquez para el libro ¡Fuego a discreción!

El primero que buscó una solución a esto fue el francés Roland Garros (si, el mismo del tenis), que colocó unas planchas de acero dobladas sobre las hélices del avión para así desviar las balas que impactaran en ellas. No funcionó muy bien, la verdad. En realidad, fue el alemán Anthony Fokker (no se rían del nombre de este buen señor) quien inventó un sistema que sincronizaba el ritmo de disparo de la ametralladora con el giro de la hélice, haciendo que las balas pasaran sin tocar a ésta.

Ametralladora Lewis montada sobre las alas de un Nieuport 11
Una de las primeras ametralladoras colocadas en un avión

A partir de ese momento es que comienzan a surgir los primeros ases de la aviación, como el Barón Rojo alemán (mejor conocido por sus padres y hermanos como Manfred von Richthofen), el francés René Fonck, el inglés Edward Mannock o el canadiense Billy Bishop. Estos cuatro fueron los pilotos con más victorias en toda la guerra.

El Barón Rojo

La guerra terminó en 1918. Veintiún años después, al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1939. los aviones habían tenido un desarrollo impresionante, especialmente en Alemania, convirtiéndose ahora sí en un arma decisiva capaz de destruir ciudades enteras. En poco más de dos décadas, los pilotos pasaron de llevar una pequeña bomba en las piernas a arrojar bombas atómicas. En verdad que los seres humanos estamos totalmente locos.


martes, 7 de julio de 2015

¿DE DÓNDE DICES QUE ERES? LOS NOMBRES MÁS RAROS PARA ALGUNOS PUEBLOS

Cuando uno viaja, en ocasiones se encuentra con algunos pueblos que parecen sacados de un chiste. Yo no sé quién es el gracioso que elige los nombres para ciertos lugares, pero no cabe duda que es una persona con muy buen sentido del humor, aunque en ocasiones parece que tuvo un mal día.



¿Ter imaginas que te manden a La Chingada? No te preocupes, no es tan lejos. De hecho, puedes escoger entre el municipio de San Miguel de Allende, Guanajuato, o el municipio de San Gabriel, en Jalisco, a dos horas de Guadalajara. Ahora que si quieres conocer algunos otros lugares curiosos, te puedes ir a La Nalga de Ventura, en Guanajuato, a Está Cabrón, en Veracruz, o a La Verija o Las Tetillas en Michoacán.

Ya con un espíritu más aventurero, te puedes ir Nuevo Hawai, en Zacatecas, The Flowers Games, en Jalisco, Honey, en Puebla, o presumir que estuviste en San Antonio Texas aunque no hayas pasado de Guanajuato, o en Buckhingam, sin salir de Nayarit. Lo que si te recomiendo es que no visites Salsipuedes, en Guerrero, El Chingadazo, en Tamaulipas o Temama en el Estado de México.

Si eres muy fresa, tampoco es bueno que conozcas a alguien de Naco, Sonora o que vayas a Cabo Corrientes, Jalisco. Ahora que ya entrados en gastos, ¿te gustaría conocer Pitorreal (Chihuahua), Lengua de Buey (Baja California Sur), La Ciudad (Durango), ¡Válgame Dios! (Sinaloa), Mocorito (Sinaloa) o Cacaloapan (Puebla)?

Pero no sólo en México ocurre este fenómeno. A nivel internacional hay algunos lugares que de verdad se llevan la medalla de oro, aunque algunos realmente sin saberlo, pues en su idioma el nombre no suena igual que en español. Es el caso de Kagar, en Alemania, que para colmo está cerca del pueblo de Repente, por lo que es posible ir de Repente a Kagar, pero sin llegar a Kagarsee, el lago que está cerca de Kagar.



De la misma forma, Italia tiene a Bastardo, la isla de Mauricio a Cargados Carajos, Rusia a Vagina, Gales a Golfa, Francia a Condom, Canadá a Dildo y a Zorra, Australia a Warra, Austria a Pölla y a Fucking, Azerbaiyán a Puta, y Estados Unidos a Joder, a Vergas y a No Name. Ah, y Chile tiene a Peor es Nada.

Y para colmo, en el letrero de abajo se puede leer: "Por favor, no tan rápido"

España es otro lugar que tiene lo suyo. ¿Qué te parecería conocer a Parderrubias, el Purgatorio, Los Infiernos, Feas, Peleas de Arriba, Peleas de Abajo, Las Machorras, Alcantarilla, Moscas del Páramo, Contamina, Triste o Correpoco?

Ahora que para nombrecitos, quien se lleva definitivamente el primer lugar es aquel pequeño pueblo de Nueva Zelanda que se llama, nada más y nada menos que:





¡A ver, díganlo de corrido! Y sin equivocarse.



lunes, 6 de julio de 2015

LOS CINCO EDIFICIOS MÁS HERMOSOS DEL CENTRO DE LA CIUDAD DE MÉXICO (OBVIO, SEGÚN YO)

En 1987 la UNESCO declaró como Patrimonio de la Humanidad al Centro Histórico de la Ciudad de México debido a la enorme riqueza artística que posee. Ello a pesar de que los mexicanos nos hemos empeñado por siglos en destruirlo. Por suerte, tiene tanta riqueza acumulada que lo que aun queda sigue siendo majestuoso. Sin embargo, como en todo, siempre hay un top ten (en este caso top five) de edificios preferidos por cada quien. En mi caso muy particular, que tuve la fortuna de vivir en el Centro Histórico por cuatro años, ésta es mi lista.

1) El antiguo claustro del convento de La Merced. Ubicado en la calle de República de Uruguay, entre Jesús María y Talavera, su construcción comenzó en 1602. De acuerdo con crónicas de la época, su templo era el más fastuoso de la ciudad. Sin embargo, durante la Reforma, fue destruido, aunque el convento logró permanecer de pie un poco de tiempo más. Sin embargo, años después éste también fue destruido para construir en su lugar el mercado de La Merced. Tan sólo el claustro de estilo mudéjar se salvó, en parte gracias a que el Dr. Atl,, un conocido muralista mexicano, decidió vivir ahí para impedir su demolición. Por suerte lo logró, y el claustro siguió en pie, aunque en un estado lamentable de abandono, sirviendo como pulquería, baños públicos y hasta cuartel militar. Ya a mediados del siglo XX se inició su restauración. Durante mucho tiempo permaneció cerrado al público (aunque por cincuenta pesos ofrecidos al vigilante en turno, yo conseguí entrar en varias ocasiones). Actualmente se encuentra en un controvertido proceso de restauración para instalar ahí el Centro Nacional de la Indumentaria, Diseño Textil y Música, es decir, un museo. Sin embargo, el arquitecto encargado de la restauración ha realizado algunas obras polémicas, como tapiar los arcos de la entrada al edificio o construir una enorme cúpula de cemento que nada tiene que ver con el edificio original. Así que por desgracia, actualmente es imposible visitarlo.

El claustro antes...


... y ahora.


2) La capilla de Manzanares. Este curioso edificio está situado en Manzanares 23 esquina con Anillo de Circunvalación, es decir, en el límite oriental del Centro Histórico. También se le conoce como Capilla del Señor de la Humildad. El rumbo no es de los mejores, pues casi enfrente está una calle peatonal donde hasta hace poco tiempo se llevaba a cabo un importante negocio de trata de blancas. Las pobres mujeres desfilaban como en pasarela mientras eran vigiladas por sus padrotes. Aunque las autoridades sabían de sobra lo que ahí ocurría, tardaron mucho tiempo en arreglarlo.
Esta capilla es una de las más pequeñas (si no es la que más) de la ciudad. En su interior tan sólo cabe el altar y cuatro o cinco bancas. Hay espacio para veinte personas apretadas. A pesar de ello, su estructura asemeja la de una iglesia de dimensiones normales, con sus dos torres, su cúpula, su fachada labrada de estilo churrigueresco, su coro y hasta una diminuta casa cural. Eso es lo que le da un encanto muy particular. Su construcción se remonta a los últimos años del siglo XVIII y se erigió como capilla para la población indígena de ese barrio.





3) El Museo Franz Mayer. Ubicado en la avenida Hidalgo, frente a la Alameda, dentro de la plaza hundida de la Santa Veracruz, este museo ocupa el antiguo edificio del Hospital de San Juan de Dios, construido a finales del siglo XVI, aunque reformado en el XVIII. Además de poder apreciar la fabulosa colección del museo creado por el alemán Franz Mayer, vale la pena sentarse en el enorme patio principal para admirar la arquitectura mientras se toma el café. Es un sitio ideal para leer tranquilamente, para reunirse con los amigos o simplemente para perder el tiempo.

Entrada al museo.

¿A poco no se antoja perder el tiempo sentados ahí?

4) Iglesia de la Santísima Trinidad. Está situada en la calle de Santísima, en la esquina con Emiliano Zapata, en la parte oriental del Centro Histórico. Originalmente fue la iglesia del gremio de los sastres durante el virreinato, y su fachada barroca es, para mí, la más hermosa de la ciudad. Por desgracia, se encuentra en muy mal estado. Con el tiempo se ha hundido de forma considerable (más de tres metros bajo el nivel de la calle) y su fachada presenta muchas grietas, algunas de tamaño considerable. A pesar de todo, sigue conservando una belleza difícil de describir.




5) Palacio de los Condes de Heras y Soto. Situado en la esquina de Donceles y República de Chile (continuación de Chavela la Mocha mejor conocida como Isabel la Católica), actualmente resguarda el Archivo Histórico del Distrito Federal. Su construcción se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII. Para mí es la construcción civil más hermosa del Centro. Su estilo es churrigueresco y tiene una esquina labrada que para muchos, incluyéndome, es la esquina más hermosa de la ciudad. Ingresar a su archivo y pasar la mañana ahí, sumergido en las Libros de Actas del Cabildo, es una experiencia inolvidable para cualquier amante de la historia. Además, ahí pueden ver la cabeza original del Ángel de la Independencia, ese que se cayó en el temblor de 1957. Se encuentra totalmente rota y aplastada.




La famosa esquina.

¿Lo reconocen?

Obviamente el Centro Histórico guarda más secretos, de los que hablaré en otras entradas, así como un gran número de edificios hermosos. Aquí puse los que para mí son los mejores, aunque otros de ustedes tengan también sus preferidos. Así que ya lo saben. Si visitan la ciudad de México, vayan a ver estos cinco edificios y ya veremos si comparten mi opinión.




miércoles, 1 de julio de 2015

EL CURIOSO CASO DE LE PÉTOMANE

En este mundo cruel, todos debemos buscar la manera de llevar la comida a la mesa. Unos no sufren con ello, pues nacen con la vida asegurada, mientras que otros tenemos que batallar para, como decimos en México, "perseguir la chuleta". Y a veces corre muy rápido la desgraciada.
Sin embargo, siempre hay algunos que consiguen hacer fortuna de forma muy particular y exclusiva, algunos que se ponen las pilas y, a falta de algo más digno, explotan cualquier aptitud que tengan, por más extraña que sea.

Es el caso de Joseph Pujol, un francés hijo de catalanes que nació en el puerto de Marsella allá por el año de 1857. Desde pequeño su padre lo metió a trabajar como aprendiz de panadero, oficio al que pensaba dedicar toda su vida, hasta que ésta se encargó de mostrarle otro camino para hacer dinero.

Joseph Pujol

Resulta que, siendo adolescente y viviendo a orillas del mar, el joven Joseph gustaba de nadar en éste. Un buen día decidió comenzar a bucear, así que tomó aire, infló los cachetes, cerró la boca y..., en esos momentos sintió un gran chorro de agua fría que le penetraba por salva sea la parte (por el ano, vaya). Acababa de descubrir su gran don. Resultó que podía abrir y cerrar el esfínter a voluntad y utilizarlo para absorber aire y líquidos a su antojo. Claro que en un principio la sensación no fue nada agradable y el asustado muchacho corrió a ver a un médico creyendo que se moría. Pero no fue así.

Pasado el susto inicial, volvió al mar y repitió la escena. Pero esta vez le gustó, así que poco a poco, y como mera diversión, fue afinando una serie de ejercicios y trucos con los que hacía reír a sus amigos del barrio, aunque causando también grandes vergüenzas a sus progenitores.

Al cumplir los 30 años, en 1887, decidió que ya estaba harto de amasar la masa, así que mandó todo al cuerno y empezó a preparar una serie de actos con los que lanzarse a la vida artística. Para ello, escogió el nombre de Le Pétomane (el pedómano, en correcto español). Su habilidad le permitía absorber aire y soltarlo a su antojo, por lo que comenzó a ejercitarse para interpretar canciones con el gas almacenado, así como diferentes ruidos de voces humanas y sonidos animales. Y al tratarse de aire externo almacenado a voluntad, sus pedos no olían mal, pues no eran producidos por su intestino. Asimismo, como también podía almacenar agua, se entrenó para lanzarla a gran velocidad a 4 o 5 metros de distancia.

Sin comentarios

Comenzó a actuar en Marsella y pueblos aledaños, imitando instrumentos musicales y apagando velas a base de soplidos traseros, y consiguió tal éxito que en 1890 el propietario del famoso Moulin Rouge parisino, un tal Josep Oller (también catalán), lo contrató de inmediato. A partir de ahí, su éxito fue rotundo.

Cartel del Moulin Rouge

Entre otras exquisiteces artísticas, conectaba con un tubo de goma su ano a una flauta y después, a base de pedos, interpretaba La Marsellesa y otras conocidas obras musicales, provocando la risa del público y un estrepitoso aplauso. Inclusive algunos reyes decidieron presenciar su espectáculo en el famoso cabaret, entre ellos Leopoldo II de Bélgica (hermano de la famosa Carlota de México) y Eduardo VII de Inglaterra. También estuvo ahí, en más de una ocasión, el célebre Sigmund Freud, quien seguramente aprovechó para razonar sobre los traumas de infancia de Joseph Pujol. Llegó a ganar 25,000 francos por función, mucho más que cualquier artista de su época.

El Moulin Rouge hacia 1900

En 1894 tuvo un pleito con el dueño del Moulin Rouge, lo que provocó que se rompiera su contrato y se lanzara en busca de otros horizontes. Todo se debió a que, a pesar de tener un contrato de exclusividad, dio un show gratuito en beneficio de un amigo que estaba en el paro. Y es que resulta que en aquellos años ya existían los contratos de exclusividad, para que vean que no es un invento de Telerisa o de TvApezta.

Y en la actualidad

Fichado entonces por el Teatro Pompadour (el nombre quedaba muy bien para las habilidades de Pujol), comenzó una gira por Francia, España y el norte de África. A muchos españoles no les causó gracia ver su himno nacional interpretado de esa forma, pero a pesar de ello, la gira fue un gran éxito.

Pero en 1914 todo acabó. Dos de sus hijos murieron en la Primera Guerra Mundial, y la tristeza que esto le provocó, aunado al cambio de gustos del público al finalizar la contienda armada, forzaron su retiro definitivo de los escenarios. Nunca volvió a ejercitar su "arte".

Volvió a su natal Marsella y se dedicó de nuevo al oficio de su juventud: la panadería, más por gusto que por necesidad, pues en sus años de carrera artística consiguió reunir una respetable fortuna. Ahí murió en el año de 1945, cuando ya nada lo recordaba. Sin embargo, la Universidad de La Sorbona pretendió comprar su cuerpo para estudiarlo, aunque sus parientes se negaron en redondo y procedieron sin más a su entierro.

¿Cómo es posible que un espectáculo así triunfara en una sociedad tan conservadora como la europea de finales del siglo XIX? No es difícil encontrar la razón. Semejante espectáculo, escatológico e irreverente, servía como válvula de escape a una sociedad duramente oprimida por los convencionalismos sociales. Todo mundo quería verlo, aunque nadie lo hubiera invitado jamás a su propia casa.

Así que siguiendo su ejemplo, no se asusten cuando se les salga un gas, pues a lo mejor ahí está el inicio de una prometedora carrera y de una gran fortuna.

Aquí les dejo, para finalizar, dos vídeos que muestran su trabajo, uno es original y el otro es parte de una película. espero que los disfruten.





lunes, 29 de junio de 2015

HOY, RECETA: SOPA DE NOPALES AL HISTORIADOR

Hoy decidí olvidarme de la historia, los viajes y la cultura, y compartir con ustedes una de mis recetas más gustadas: Sopa de nopales al historiador, una sustanciosa sopa que será la delicia de todos aquellos que, como yo, gustan de comer bien.

Las cantidades varían dependiendo cuanta sopa quieran hacer, así que me limitaré a poner los ingredientes y el proceso de cocción.

Para esta exquisita sopa necesitamos lo siguiente:

Una olla con agua hirviendo.
Caldo de pollo (de preferencia natural, si no tienen, pues usen el de polvo).
Caldo de jitomate (también llamado tomate por todos aquellos que no son chilangos).
Un frasco grande de nopales en conserva (los uso así y no al natural porque el jugo de la conserva le da muy buen sabor a la sopa).
Un paquete de spaguetti o la pasta de su preferencia (menos pasta de letras o macarroni and cheese, por favor). Hay unas spaguettis fabricadas con frijol en lugar de trigo. Si pueden conseguirlas, le dan muy buen sabor a la sopa.
Dos jitomates partidos en cuadros (o en círculos, triángulos, hexágonos o pentágonos, cualquier forma funciona).
Jamón partido en cuadritos al gusto (También funciona muy bien con chorizo o tocino).
Un chile jalapeño (o si son muy valientes, pongan el chile más picos que encuentren).
Ajo y cebolla al gusto.
Sal, pimienta, cilantro, perejil y romero al gusto.


Se pone a hervir el agua junto con el ajo, la cebolla y el caldo de pollo (todo esto se hace usando la olla como recipiente).
Cuando esté hirviendo (esto se sabe por que el agua comienza a hacer burbujas, no vayan a meter el dedo porque se queman) se le ponen todos los ingredientes (uno por uno, no todos de golpe) y se pone a fuego lento (con la olla un poco destapada) por 20 minutos (no la pongan más tiempo porque corren el riesgo de escaldarse la lengua cuando la prueben, además de que el jitomate se deshace completamente).
Se sirve en platos bonitos que hagan honor al caldo.
Se invita a los amigos para degustarla.

Y eso es todo. ¡Disfrútenla!

P.D.: Por si no me creen, pregúntenle a Judith y van a ver que si queda muy buena.

viernes, 26 de junio de 2015

UN MUNDO DE LOCOS. HOY ERES DE AQUÍ, MAÑANA ¿QUIÉN SABE?

El otro día fui a buscar a Judith a su oficina. Han de saber que trabaja en el edificio que sirvió de escenario para la película de Superman: el Daily Planet (en realidad es el edificio del Daily News, aunque en la actualidad alberga muchas oficinas, entre ellas las de UNWomen). Es una de las pocas ventajas de vivir en Nueva York: puedes conocer el escenario de muchas películas, pues es la ciudad más filmada de la historia. El edificio en cuestión, construido en 1930, es un hermoso ejemplo de la arquitectura estilo art decó.

El Daily News Building

Pero en fin, no divaguemos. Si recuerdan la película citada, vendrá a su mente la imagen del edificio donde trabajaba Clark Kent, y que tenía en la punta más alta un enorme globo terráqueo giratorio. Ese globo en realidad existe aunque no se encuentra en la azotea del edificio, sino en el recibidor de la planta baja. Fue construido junto con el edificio y solía ser puesto al día con los cambios geográficos que ocurrían en el mundo, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Y digo solía porque desde finales de la década de 1960 no ha vuelto a actualizarse. Y dado que yo nací en 1971, eso me permite ver que tanto ha cambiado el mundo en mi corta vida.

El Globo Terráqueo en cuestión

En primer lugar llama la atención un país que probablemente ya ningún joven escolar reconozca, pero que en mi infancia nos llenaba de temor por culpa de las películas estadounidenses: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), también conocida simplemente como Rusia. En las películas y series de televisión de mi infancia, los rusos siempre eran los malos que querían destruir al mundo, mismo que siempre era salvado por algún héroe anónimo estadounidense. ¡Qué recuerdos! Lo bueno es que a fuerza de presentar siempre lo mismo, a muchos de mis amigos y a mí terminó por darnos al llamado Síndrome del Correcaminos. es decir, odiábamos al Correcaminos y queríamos que ganara el Coyote. No se si me entiendan.

La Unión Soviética se desintegró en 1991 y en su lugar se formaron 15 nuevos países: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán, además de cuatro países que no han sido reconocidos por la comunidad internacional y de los cuales ya hablé en otra entrada: Nagorno-Karabaj, Abjasia, Osetia del Sur y Transnistria.



También se puede observar la existencia de dos Alemanias, la República Federal Alemana u Alemania Occidental, y la República Popular Alemana u Alemania Oriental, la primera capitalista y la segunda comunista. Surgidas como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, ambas se reunificaron en 1990.

Alemania dividida.

Aparece asimismo la antigua Yugoslavia (aun menos personas se han de acordar de ella), un país comunista europeo, fundado en 1918 después de la Primera Guerra Mundial, y que en 1991 se comenzó a desintegrar en medio de una de las guerras más cruentas de la historia. En ese año se separaron, formando nuevos países, Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia y Macedonia. En 2006 se separaron las dos últimas provincias que quedaban, Serbia y Montenegro, y en 2008 Kosovo, en Serbia, también declaró su independencia, aunque ésta aun no es reconocida por la totalidad de la comunidad internacional. De esa forma, Yugoslavia se fragmentó en 7 nuevos países.

Todo esto era Yugolsavia

Sobresale en este globo terráqueo un país llamado Checoslovaquia, que en 1993 se escindió pacíficamente dando origen a la República Checa y a Eslovaquia.

Pero salgamos de Europa. En África aun se puede ver a un Sudán unificado, lo que lo convertía en uno de los países más grandes del continente. Pero en 2011 el país se dividió en dos: Sudán y Sudán del Sur.

Namibia aun aparece como una provincia más de Sudáfrica y su régimen del apartheid. No sería sino hasta 1990 que obtendría su independencia después de una larga guerra.

La República Democrática del Congo, gobernada por el sangriento dictador Mobutu, aparece con el que era entonces su nombre oficial: república de Zaire, Burkina Faso lo hace también con su antiguo nombre: Alto Volta y Zimbabwe con el de Rhodesia. Tampoco aparece Eritrea, que hasta 1993 sería parte de Etiopía.

En Asia es curioso ver un remanente de la famosa Guerra de Vietnam: este país aparece dividido en dos, Vientam del Norte y Vietnam del Sur, Este último desapareció en 1975 cuando el país se reunificó bajo el régimen comunista de Vietnam del Norte. Otro país que aparece dividido por la Guerra Fría es Yemen: la República Árabe de Yemen o Yemen del Norte (capitalista) y la República Democrática Popular de Yemen o Yemen del Sur (comunista). Ambos se reunificaron hasta 1990.

Vietnam dividido

Bangladesh aun aparece con su nombre de Pakistán Oriental, pues antes era parte de este país, consiguiendo su independencia en 1971. Y Myanmar aun ostenta el nombre de Birmania, mientras que Chipre aun aparece unificado y Hong Kong bajo soberanía inglesa, al igual que Macao bajo soberanía portuguesa, ambos en China. Ah, y Omán aun se llama Mascate y Sri Lanka, Ceilán. Timor Oriental sigue siendo provincia de Indonesia (alcanzará su independencia hasta el año 2002).

Por otro lado, muchos países actuales aun aparecen con una indicación donde se dice a qué país pertenecen, pues seguían siendo colonias.

Así, Angola, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y Cabo Verde, en África, siguen bajo dominio portugués.

El Reino Unido sigue en posesión de Seyechelles en África; Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y Santa Lucía en América; Brunei, Catar y los Emiratos Árabes Unidos en Asia; Fiyi, Kiribati, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu y Vanuatu en Oceanía.

Francia aun es la que manda en las Comoras y Yibuti en África. Estados Unidos es quien decide en las Islas Marshall, los Estados Federados de Micronesia y Palaos en Oceanía. Australia gobierna sobre Papúa Nueva Guinea en Oceanía. España conserva su provincia africana de Sahara Occidental y Holanda a su provincia americana de Surinam.

En resumen, de acuerdo con este globo terráqueo del edificio del Daily News, cuando yo nací había 54 países menos que ahora y han desparecido 6 países que entonces existían. Vaya que es un mundo de locos. Si yo hubiera nacido en alguno de los lugares mencionados más arriba, ya no sabría bien a bien cuál es mi nacionalidad. ¿O ustedes que opinan?